Nadie se percata del atardecer:
es tiempo de ir a casa,
o del viento moviendo la hierba,
o de las aves volando a su rumbo,
o de los ancianos tristes,
cada uno se preocupa solo por su destino,
a veces ni miras a quién te quiere dar la mano
e ignoras a quien tanto te necesita.
todo mundo va de prisa...
y hasta se olvida de quién es.

